Con estas palabras se refirió Conchita Giordano, Gerente General de Productos Alimenticios de Venezuela C.A., (Proalveca); para dejar asentada su apreciación de lo que espera del próximo año en materia de gestión en la empresa, durante su participación en la jornada de evaluación de resultados de 2017 y establecimiento de metas para 2018, efectuada en la sede de esta organización en el Municipio Nirgua del estado Yaracuy.

Cada uno de las unidades productivas y operativas de la corporación hicieron un resumen de los logros alcanzados durante el año que está por terminar y que hacen pronosticar un compromiso irrestricto para alcanzar las perspectivas del 2018.

Revelo la gerente que seguirán en Venezuela por muchos años más, “sirviendo desde la organización, acompañando el desarrollo del país, cumpliendo día a día las metas que nos hemos trazado, aquí hay mucho trabajo por hacer”.

“Viendo lo que ustedes esta mañana han presentado me convence mas que tenemos capacidad para lograrlo, las metas hay que trabajarlas, y aquí hay mucho trabajo por hacer, sigamos creyendo en Venezuela y sus potencialidades”.

Conchita Giordano asegura que en Proalveca saben hacia donde van, “hemos entendido la situación por eso sabemos hacia donde vamos. Lo que viene es ahorro, manejo de presupuesto, eficiencia en el manejo de los recursos”.

Entre los planes a emprender el venidero año está la creación de la Unidad de Producción Agrícola para llevar adelante el plan de siembra 2018 el cual consiste en la de producción de cereales y leguminosas que garantice contar con la materia prima necesaria para la fabricación de alimento balanceado y aumentar las metas de nuestro principal rubro: el pollo beneficiado”.

“Por ello estoy convencida que el futuro es hoy, en la medida que, en cada jornada, en cada periodo de tiempo productivo, analicemos los indicadores, corrijamos lo que haya que corregir y sigamos el rumbo marcado, trabajando las metas día a día” concluyó la Gerente General de Proalveca.

César Leonardo Coronel

Periodista.

Ser padres lo aprendemos en el camino, por ensayo y error, en el mejor de los casos con los ejemplos, modelos, que se traen de la experiencia de ser hijos. Aprendimos a tener familia, mas no nos enseñaron a ser familia. Ser familia es un continuo aprendizaje. Es sostener en pleno funcionamiento el triángulo padre-madre-hijo(s). Establecer contacto directo, permanente y congruente.

Ser padre es para siempre. No hay rompimiento, ni aún después de la muerte. Serás padre por siempre. Cuando se adquiere la responsabilidad de ser padre se implican muchas cosas que este post resultará insuficiente para tratarlas con profundidad como este tema lo requiere. Me referiré al contacto como forma de cultivar, edificar y sostener una relación padre-hijo(s). No hay padre sin hijos, ni hijos sin padres.

Me voy a detener en el contacto. Para efectos de este artículo para que exista contacto es condición la cercanía de ambas personas. Como necesario es que sea congruente. Por tanto el contacto no puede ser para evitar el “qué dirán”, para aparentar que se es un “súper-papá”. El contacto ha de ser congruente, coherente, lógico y conveniente.

No se trata de comunicarnos, al fin y al cabo en estos tiempos de tecnología por los cuatro costados tenemos los dispositivos para garantizarnos la comunicación debida con los hijos. El contacto de la presencia, esa que se da cuando abrazamos, besamos, escuchamos, olemos, sentimos y nos hacemos sentir. Es hacer presencia efectiva. Como lo expresa Manuel Barroso en su libro Ser familia (2009) “Lo importante es el vínculo trascendental, permanente e incondicional, que se inicia en el tiempo y en el espacio, y que dura para siempre… La presencia es el principio básico de todo desempeño efectivo… La presencia es la verdad del contacto, es la energía y la plenitud… El contacto se convierte en presencia, y ambos en congruencia. Cuando estoy presente soy congruente. El congruente transmite el mensaje que está ahí, en contacto, de verdad”.

En consecuencia, el contacto que da vida, humaniza, protege, orienta, escucha, acompaña, levanta, sostiene. Contacto es tener conciencia plena de la responsabilidad de ser padre, de ser familia y ser comunidad. Y lo más importante, es una de decisión que depende única y exclusivamente de la persona que tiene la valiosa oportunidad de ser padre.

Concluyo con una frase de Barroso (op. cit.) “La experiencia de ser familia, es la única experiencia de crecimiento que puede rescatar al humano, con toda su complejidad. Sólo mediante la experiencia de ser familia, se podrá soñar, sentir, crecer, amar y vivir”.

¿Cuál es tu experiencia? ¿Estás en contacto con tu hijo?