Ser padres lo aprendemos en el camino, por ensayo y error, en el mejor de los casos con los ejemplos, modelos, que se traen de la experiencia de ser hijos. Aprendimos a tener familia, mas no nos enseñaron a ser familia. Ser familia es un continuo aprendizaje. Es sostener en pleno funcionamiento el triángulo padre-madre-hijo(s). Establecer contacto directo, permanente y congruente.

Ser padre es para siempre. No hay rompimiento, ni aún después de la muerte. Serás padre por siempre. Cuando se adquiere la responsabilidad de ser padre se implican muchas cosas que este post resultará insuficiente para tratarlas con profundidad como este tema lo requiere. Me referiré al contacto como forma de cultivar, edificar y sostener una relación padre-hijo(s). No hay padre sin hijos, ni hijos sin padres.

Me voy a detener en el contacto. Para efectos de este artículo para que exista contacto es condición la cercanía de ambas personas. Como necesario es que sea congruente. Por tanto el contacto no puede ser para evitar el “qué dirán”, para aparentar que se es un “súper-papá”. El contacto ha de ser congruente, coherente, lógico y conveniente.

No se trata de comunicarnos, al fin y al cabo en estos tiempos de tecnología por los cuatro costados tenemos los dispositivos para garantizarnos la comunicación debida con los hijos. El contacto de la presencia, esa que se da cuando abrazamos, besamos, escuchamos, olemos, sentimos y nos hacemos sentir. Es hacer presencia efectiva. Como lo expresa Manuel Barroso en su libro Ser familia (2009) “Lo importante es el vínculo trascendental, permanente e incondicional, que se inicia en el tiempo y en el espacio, y que dura para siempre… La presencia es el principio básico de todo desempeño efectivo… La presencia es la verdad del contacto, es la energía y la plenitud… El contacto se convierte en presencia, y ambos en congruencia. Cuando estoy presente soy congruente. El congruente transmite el mensaje que está ahí, en contacto, de verdad”.

En consecuencia, el contacto que da vida, humaniza, protege, orienta, escucha, acompaña, levanta, sostiene. Contacto es tener conciencia plena de la responsabilidad de ser padre, de ser familia y ser comunidad. Y lo más importante, es una de decisión que depende única y exclusivamente de la persona que tiene la valiosa oportunidad de ser padre.

Concluyo con una frase de Barroso (op. cit.) “La experiencia de ser familia, es la única experiencia de crecimiento que puede rescatar al humano, con toda su complejidad. Sólo mediante la experiencia de ser familia, se podrá soñar, sentir, crecer, amar y vivir”.

¿Cuál es tu experiencia? ¿Estás en contacto con tu hijo?